Se producen muchos casos de robo en el lugar de trabajo en los que se pilla a un empleado robando a la empresa. A veces se trata de un empleado nuevo que roba de la caja registradora. En otros casos, se trata de un empleado de confianza con mucha antigüedad que lleva mucho tiempo robando cientos de miles de dólares a la empresa mediante un complicado plan para estafar a la empresa.

Los delitos de robo en el lugar de trabajo pueden tipificarse como hurto menor o hurto mayor, dependiendo del valor de los bienes sustraídos. Como el empleado suele haber adquirido los bienes de forma legal en beneficio del empresario antes de sustraerlos, este tipo de delito de robo suele demostrarse basándose en la teoría de la malversación.

La diferencia entre los casos de hurto laboral por malversación y otras formas de hurto radica en que, en el primer caso, es necesario que el propietario legítimo haya confiado los bienes al acusado. En el ámbito laboral, el jefe le confía al empleado la posesión o el acceso temporal a esos bienes en beneficio del propio jefe.

Según el artículo 484 del Código Penal de California, si alguien se apropia de forma fraudulenta de bienes que se le han confiado, puede ser acusado de hurto por malversación. Para demostrar que ha habido malversación, deben demostrarse todos los elementos siguientes:

  • El propietario de un inmueble (o su representante) le confió el inmueble al empleado
  • El dueño o el agente lo hizo porque el dueño confiaba en el empleado
  • El empleado se apropió indebidamente de esos bienes o los utilizó en su propio beneficio, y
  • Cuando el empleado se quedó con el bien o lo utilizó, lo hizo con la intención de privar al empresario o al agente de su uso

La ley define el término «agente» como una persona que representa a otra a la hora de tratar con otras personas, empresas o entidades. En muchos de estos casos, el objetivo del empresario es obtener una indemnización, garantizar que se haga justicia y servir de ejemplo para el resto de empleados.