En cualquier relación de pareja, puede haber una pelea o un desacuerdo. Si alguien llama a la policía para calmar los ánimos, puede que te sorprenda saber que los agentes llegan con la intención de detener a alguien. De hecho, en muchos de estos casos, los agentes dirán directamente: «Uno de vosotros va a ir a la cárcel». Los agentes están entrenados para proceder a una detención si se denuncia cualquier caso de violencia doméstica, incluso si la supuesta víctima no quiere presentar cargos.

En algunos casos, los agentes amenazan con detener a las dos personas implicadas en la discusión, lo que a menudo aumenta las posibilidades de que se presente una denuncia falsa o exagerada. Para complicar aún más las cosas, los agentes también tienen que determinar quién fue el agresor principal y quién podría alegar legítima defensa.

La Fiscalía de San Francisco cuenta con una unidad especial dedicada a llevar a juicio los casos de violencia doméstica. Los fiscales suelen llevar el caso con firmeza, incluso cuando la presunta víctima se muestra reacia a colaborar en el proceso. Cualquier testigo denunciante que quiera retractarse de la acusación podría enfrentarse a cargos por presentar una denuncia policial falsa o por perjurio.

Las denuncias falsas en casos de violencia doméstica son habituales, sobre todo cuando una de las partes tiene un interés económico en mentir o exagerar. Además, cuando una pareja se está separando, la preocupación por el divorcio o la batalla por la custodia de los hijos puede llevar a que se presenten denuncias falsas con el fin de ganar ventaja en el proceso civil.